………. ERGONO…QUÉ ?

Charles Édouard Jeanneret-Gris _ Le Corbusier.

Por Antonio Bustamante, arquitecto.

La imagen (foto 1) que ilustra esta publicación del año 1928 es un ejemplo de dadaísmo aplicado a la publicidad: nos oculta lo que pretende mostrarnos, y lo logra: nos hace rememorar lo que que ha borrado, lo que no muestra. El grafista de esta página es digno de mucha admiración por su hábil dominio del absurdo. Lo que representa la imagen, en cambio, es lamentable: una postura de trabajo sedente en la que la espalda del usuario ha perdido las curvas fisiológicas del humano y adopta las del simio. En la foto (fig. 2) del año 1928, el pintor Josef Albers presenta la misma pérdida de curvaturas de la espina dorsal al sentarse en la bella Wassily.

Foto 1

foto 2

La foto (foto 3) del sentado en el pupitre es del año 1913; la espalda de este sujeto se parece mucho menos a la del mono que la de los sujetos que utilizan el mobiliario de los maestros del Movimiento Moderno. Esta imagen constituye uno de los muchos ejemplos que nos revelan que la postura sedente de trabajo era más sana antes de que el Movimiento Moderno de la Arquitectura y las Artes Aplicadas propagara la “funcionalidad”.

Foto 3

Le Corbusier es una figura importante de la arquitectura y la pintura del siglo XX, y su Poema al ángulo recto (la fig. 4 es una de las ilustraciones) puede tener un interés en estos campos de la cultura, pero la devoción de la ortogonalidad resulta nefasta si se aplica al diseño del mobiliario que induce posturas en el usuario.

foto 4

A los grandes maestros del Renacimiento les cabía en la cabeza casi todo el Conocimiento de su época. A los del siglo XX sólo les cupo una pequeña parte de las ciencias y las disciplinas elaboradas por la humanidad, y entre lo mucho que sus cerebros asimilaron no estaban muy presentes la Biomecánica ni la Posturología.

Obviamente, los maestros del Movimento Moderno que cayeron en la tentación del diseño de muebles ignoraban la Posturología: nunca sospecharon que una postura pudiera ser patógena y que una postura patógena repetida pudiera dañar la salud de sus clientes.

SE ACABÓ EL RENACIMIENTO

Desde principios del siglo XX se fue creando una disciplina que, con el pomposo nombre de Organización Científica del Trabajo (la OCT de Frederick Winslow Taylor), estableció normas para optimizar el rendimiento del trabajo humano.

La palabra ergonomía aparece por primera vez en el libro del polaco Wojciech Jastrzebowki (1857) titulado Compendio de Ergonomia o de la ciencia del trabajo basado en verdades tomadas de la naturaleza.

OCT y Ergonomía son disciplinas que tratan del hombre y de su trabajo, quizás por eso se han podido confundir los objetivos de ambas y se ha entendido que el objetivo de la Ergonomía es adaptar la máquina al hombre para que su trabajo sea más rentable; éste sería el objetivo taylorista de la OCT, no de la Ergonomía.

La Ergonomía no pretende la rentabilidad del trabajo y tampoco se ocupa exclusivamente del trabajo: el afijo ergo hemos de entenderlo como actividad, y el trabajo es una de las posibles actividades que interesan a la Ergonomía.

El HUMANISMO DEL SIGLO XXI

El humanismo, entendido como doctrina o actitud vital basada en una concepción integradora de los valores humanos, no se ha extinguido con el Renacimiento. La Ergonomía puede colaborar al Humanismo del siglo XXI si la definimos como una disciplina que tiene como objetivo la adecuación del medio habitable al habitante del medio.

Antonio Bustamante es  profesor de ergonomía del Postgrado Diseño del Espacio de Trabajo, de ELISAVA , Escola Superior de Disseny  i Enginyeria de Barcelona.

 

 

 

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