La invasión de sillas TOLIX // Vintage en DEdT.

En un buen número de locales “modernos” del momento, podemos detectar la presencia de la famosa silla Tolix como elemento destinado a colaborar en la consecución de una atmósfera vintage del establecimiento, o simplemente como elemento de contraste con lo nuevo.

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El uso correcto del término vintage sirve para mencionar aquellos objetos con cierta antigüedad pero que todavía no pueden catalogarse como “antiguos” (anteriores a 1900). La silla “Tolix” parece ahora mismo el icono más representativo de esta sensibilidad.
La Tolix (mod. A) fue diseñada el año 1934 por el francés Xavier Pauchard como mobiliario de interior y exterior a partir de un proceso industrial de estampado de chapa metálica con un acabado galvanizado. Esta silla fue “redescubierta” y reeditada por Chantal Audriot y convertida de nuevo en moda exitosa.

Por esta misma época, concretamente en 1935, aparece también en Francia la “chaise nº4” de Jean Prouvé, ahora reeditada por Vitra; ambos productos nos pueden dar una idea de las novedades mas significativas del mobiliario francés de aquella época. Tanto Pauchard como Prouvé apuestan por un mobiliario industrial adaptado a la tecnología del momento, que intente superar la lógica constructiva del mobiliario de tubo de los anteriores años 20 (Mart Stam, Mies van der Rohe, Marcel Breuer, etc.). Ambas sillas forman parte del Museo Vitra y del MOMA de NY.

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Estas piezas tienen el mérito de haber renacido de entre una enorme cantidad de muebles de etapas anteriores, hasta convertirse en objetos de culto, aceptados como “clásicos” y formando ya parte de la cultura del diseño y del mobiliario.
Pueden sacarse conclusiones sobre la fascinación que ejercen estos productos vintage y el particular encanto de aquellos elementos de factura artesanal en los que todavía es fácil distinguir rasgos directamente producidos por la mano del operario que los construyó, además de los defectos producidos por el desgaste que proporciona el paso del tiempo. Todo ello precisamente en un momento en que los avances tecnológicos permiten ofrecer objetos totalmente asépticos a cualquier rasguño procedente de la mano del hombre. Viene a colación aquella sentencia que decía que los objetos de antes duraban hasta que el desgaste les impedía realizar su función (incluso a partir de aquí se aprovechaban sus componentes), en contra de los objetos de ahora que no tiene tiempo de desgastarse, ya que mueren de golpe por obsolescencia. Todo ello no parece tanto una nostalgia hacia lo pasado conocido, sino mas bien un descubrimiento del pasado y de su particular ritmo temporal que contrasta y mentalmente contrapesa la alta velocidad del ritmo presente.

Imagenes: www.tolix.fr

Texto: Lluís Peiró.

Lluís Peiró es arquitecto, profesor y tutor del Postgrado en Diseño del Espacio de Trabajo // Máster en Diseño del Espacio Interior de la Escuela Superior de Diseño e Ingeniería de Barcelona, ELISAVA.

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